Una configuración adaptada a la profundidad de la pista
Uno de los elementos más particulares del despliegue fue la distribución del refuerzo de graves. Parte del sistema se situó como delay aproximadamente a 30 metros de la pista principal, ampliando el alcance de las bajas frecuencias en un entorno sin las referencias físicas habituales de un espacio cerrado.
Más allá de incrementar el número de equipos, esta disposición permitió adaptar el uso de los Arcline 218 a la profundidad del recinto. Es un ejemplo de cómo la posición y la función asignada a cada unidad condicionan el comportamiento global de un sistema al aire libre.
El conjunto se alimentó mediante amplificación Bias Q3 y Bias Q5, completando una solución formada íntegramente por distintas familias del ecosistema Void Acoustics.
Una solución reconocible dentro del paisaje
En Danza Futura, el equipamiento no quedó oculto tras la producción. El diseño característico de los sistemas Void Acoustics permitió que la instalación mantuviera una presencia reconocible dentro del espacio del festival, sumando su componente visual a la experiencia de la pista.
Desde la perspectiva de NID como distribuidor, este proyecto permite observar la versatilidad del catálogo de la marca en contextos abiertos: sistemas principales, subgraves, refuerzo y amplificación combinados para desarrollar una configuración específica, implementada por Conektion de acuerdo con las necesidades de Danza Futura.